El ENCUADRE: crear un espacio para mirar.
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¿Qué es un encuadre?
Un encuadre es el marco que establece las condiciones dentro de las cuales una experiencia puede desarrollarse.
En arte, el encuadre puede ser tan simple como el borde de una hoja, el tiempo destinado a una práctica, los materiales disponibles o el lugar desde donde decidimos observar. No se trata solamente de delimitar: encuadrar es crear un espacio para mirar.
Cuando encuadramos algo, elegimos qué queda dentro de nuestra atención y, al mismo tiempo, qué queda fuera de ella por un momento. Esta decisión permite disminuir el ruido y acercarnos a una experiencia con mayor presencia.
Por eso, un encuadre no necesariamente restringe. Muchas veces, la posibilidad de crear aparece precisamente porque existe un límite.
Una hoja tiene bordes.
Una fotografía tiene un marco.
Una obra tiene un soporte.
Una práctica tiene un comienzo y un cierre.
Un encuentro tiene un tiempo y un lugar.
Dentro de esos límites puede aparecer algo que antes no era visible.
El encuadre como espacio de atención
En una práctica artística cotidiana, el encuadre puede ser una forma de decir:
“Durante este momento, voy a estar aquí.”
Puede consistir en disponer una mesa, elegir un cuaderno, apagar las notificaciones, determinar un tiempo de trabajo o simplemente decidir que durante algunos minutos la atención estará puesta en una sensación, una imagen, un color, una palabra o un gesto.
El encuadre permite que la experiencia tenga un territorio.
Y cuando existe un territorio, podemos comenzar a observar lo que sucede dentro de él.
Encuadrar no es controlar
Es importante distinguir encuadre de control.
Controlar busca determinar de antemano lo que debe ocurrir.
Encuadrar, en cambio, establece las condiciones para que algo pueda ocurrir sin necesidad de saber previamente cuál será el resultado.
Por eso, un buen encuadre puede ser firme y, al mismo tiempo, flexible.
Podemos saber cuánto tiempo tenemos, qué materiales utilizaremos y cuál será la propuesta, sin saber qué imagen aparecerá, qué descubriremos o hacia dónde nos llevará la experiencia.
El encuadre sostiene la práctica sin decidir por ella.
DESDE ACÁ
Dentro de SIRA y la escuela, el encuadre permite disponer las condiciones necesarias para comenzar un recorrido consciente.
Antes de indagar, necesitamos crear un espacio donde aquello que vamos a observar pueda aparecer.
Esto puede implicar definir:
-
un tiempo;
-
un lugar;
-
un soporte de registro;
-
determinados materiales;
-
una consigna;
-
una disposición corporal;
-
o simplemente una pregunta que oriente la atención.
El encuadre no determina lo que encontraremos. Prepara el espacio para poder encontrar.
De esta manera, cada práctica puede comenzar reconociendo sus propias condiciones y haciendo de ellas parte del proceso.
Un borde que permite mirar
Podemos pensar el encuadre como el borde de una ventana.
La ventana no crea el paisaje, pero permite mirarlo de una determinada manera.
Algo similar sucede en la práctica artística: cuando delimitamos un espacio de atención, una parte de la experiencia comienza a adquirir presencia.
Encuadrar es entonces elegir un lugar desde donde mirar.
Y a veces, para poder ver algo con mayor claridad, no necesitamos buscar más.
Necesitamos simplemente hacer un espacio para mirar lo que ya está ahí.